viernes, 9 de agosto de 2019

Remolacha para la presión arterial


En un artículo publicado online en Febrero de 2008 en la revista Hypertension, investigadores del William Harvey Research Institute (London School of Medicine) y de la Peninsula Medical School (Plymouth), se proponen aclarar el mecanismo por el cual una dieta rica en frutas y verduras reduce la presión arterial y el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular.

El punto de partida de la investigación ha sido la hipótesis de que ciertos vegetales poseen un elevado contenido en nitratos y que este nitrato puede ser la fuente del óxido nítrico (NO), una sustancia vasodilatadora potente, que regula la presión arterial y que protege al endotelio que recubre interiormente las paredes de los vasos.

El método utilizado ha sido el siguiente: A individuos voluntarios sanos, sin hipertensión arterial, se les administran 500 centímetros cúbicos de zumo de remolacha.

Aproximadamente a las 3 horas de la ingestión del zumo de remolacha la presión arterial desciende de manera significativa, un efecto que se correlaciona con el incremento de la concentración de nitritos en el plasma.

Carga de Nitratos en el jugo de remolacha

La carga de nitratos aportada por el zumo de remolacha también previene la alteración del endotelio de los vasos del antebrazo inducida por una isquemia transitoria, así como la agregación de las plaquetas en respuesta a la presencia de colágeno.

Por otra parte, los investigadores demuestran que es en la cavidad oral donde, ante la presencia de la saliva, el nitrato del zumo de remolacha es convertido en nitrito, por las bacterias allí presentes.

El nitrito contenido en la saliva es ingerido y al llegar a la cavidad del estómago, con su ambiente ácido, es convertido en óxido nítrico (NO) o vuelve a la circulación como nitrito. El momento en el que se produce la máxima reducción de la presión arterial se correlaciona con el momento de la máxima concentración de nitritos en la circulación.

Esta reducción de la presión arterial no se observó en un segundo grupo de voluntarios que no tragaron su saliva mientras bebían el zumo de remolacha o durante las tres horas siguientes.

La conclusión de los autores es que sus hallazgos sugieren que los nitratos contenidos en la dieta son los responsables de los efectos beneficiosos de la dieta rica en frutas y verduras y subrayan el potencial del zumo de remolacha como un tratamiento “natural” de bajo coste para el tratamiento de la enfermedad cardiovascular.

El profesor Graham Mc Gregor, de la Sociedad Británica de la Hipertensión, que valora como “interesante” el hallazgo, considera que ahora es necesario demostrar que el zumo de remolacha mantiene este efecto reductor de la presión arterial en individuos con hipertensión arterial y durante más tiempo.