jueves, 8 de agosto de 2019

Omega-3 contra la degeneración de la retina


En un artículo publicado en la revista Archives of Opfthalmology en Junio de 2008, miembros del Centre for Eye Research de la Universidad de Melbourne (Australia) y del Singapore Eye Research Institute de la Universidad Nacional de Singapore, se proponen revisar sistemáticamente el papel de los cuidadores a domicilio y el pescado en la prevención de la degeneración de la mácula de la retina relacionada con la edad.

La degeneración de la mácula de la retina es una enfermedad ocular asociada con la edad que destruye paulatinamente la visión central, necesaria para ver los objetos con claridad y para las actividades diarias como leer y conducir.

La enfermedad puede progresar de manera lenta y casi imperceptible o de manera rápida hasta llegar a la pérdida de visión en ambos ojos. La mácula está localizada en el centro de la retina, que es la capa de tejido, muy sensible a la luz, situada en la parte posterior del globo ocular, que convierte los impulsos lumínicos en impulsos eléctricos, los cuales son enviados, como señales nerviosas, al cerebro.

Se describen dos tipos de degeneración macular, la húmeda y la seca:

Degeneración macular húmeda

La degeneración húmeda de la mácula ocurre cuando los vasos situados tras la retina comienzan a proliferar bajo la mácula. Estos vasos recién formados son muy frágiles, por lo que, a menudo, dejan filtrar a través de sus paredes sangre y plasma, que al coleccionarse elevan la mácula y la alteran.
En la forma húmeda de la degeneración de la mácula la pérdida de la visión puede ocurrir rápidamente: el primer signo puede ser la visión curvada de las líneas rectas.

Degeneración macular seca

En la degeneración seca de la mácula las células sensibles a la luz degeneran, afectando a la parte central de la visión, que se hace borrosa en el ojo afectado, con dificultad para reconocer las caras, así como con la necesidad de más luz para poder leer.

En la progresión de la degeneración seca se distinguen tres fases; precoz (sin pérdida de visión pero con la presencia de lesiones mínimas), intermedia y tardía.

La revisión ha sido realizada mediante el método del meta-análisis. Nueve estudios seleccionados de la literatura médica han proporcionado datos de una población de 88.972 personas, incluyendo 3.203 casos de degeneración macular de la retina.

Los resultados han sido los siguientes:


  1. Una dieta con un contenido elevado de ácidos grasos omega-3 se asocia con una reducción de un 38% en el riesgo de desarrollar una degeneración macular de la retina en su fase tardía.
  2. El consumo de pescado, al menos 2 veces por semana, se asocia con una reducción del riesgo de desarrollar una degeneración macular de la retina tanto en su fase precoz como en su fase tardía.


Las conclusiones sugieren que el consumo de pescado y de alimentos ricos en ácidos grasos omega-3 se asocia con una reducción del riesgo de desarrollar la degeneración macular de la retina relacionada con la edad.

Sin embargo, los autores reconocen que no existen todavía evidencias suficientes, en los trabajos publicados hasta ahora a favor de esta asociación, en especial en lo que se refiere a la fase tardía de la enfermedad, por lo que, antes de recomendar el consumo rutinario de alimentos ricos en ácidos grasos omega-3 con este objetivo, son necesarios estudios prospectivos que permitan obtener más información a este respecto.