jueves, 20 de septiembre de 2018

Ictus: daño cerebral adquirido


El daño cerebral adquirido ICTUS; es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en adultos. Es una enfermedad cerebrovascular que afecta a los vasos sanguíneos que proveen sangre al cerebro.

Para explicarlo mejor, el ictus o ACV es equivalente a un infarto de corazón, pero en el cerebro.
Este ocurre de forma súbita cuando un vaso sanguíneo que suministra sangre al cerebro, se rompe (ictus isquémico) u obstruye por un coágulo (ictus hemorrágico).

Cuando el cerebro no consigue este flujo de sangre, las células nerviosas de la zona afectada no reciben oxigeno.

Por lo que dejan de funcionar y mueren luego de algunos minutos, ocasionando un daño de por vida o la muerte del paciente.

Causas y síntomas

Entre los factores de riesgo están, los que no se pueden controlar como la edad, sexo, historia clínica familiar, y los que pueden ser modificados o tratados como: fumar, sufrir de diabetes, enfermedad cardíaca o enfermedad de la arteria carótida, tener glóbulos rojos altos, consumir alcohol en exceso o ciertos tipos de drogas.

En general, el ACV ocurre de forma súbita, pero cuando suceden de forma progresiva, los signos de alerta varían según la zona del cerebro afectada:
  • Adormecimiento de la cara, brazo o pierna, especialmente de un lado del cuerpo.
  • Dificultad para hablar o entender.
  • Problemas de visión.
  • Pérdida de la coordinación o equilibrio.
  • Dolor de cabeza repentino.
  • Fibrilación auricular e ictus. La fibrilación auricular (FA), se considera una de las principales causas. Esta condición se refiere a un tipo de arritmia cardíaca, considerada de hecho la más común.
Entre el ictus y la FA existe una estrecha relación, a tal punto que las personas con FA tienen entre cuatro y cinco veces más posibilidades de sufrir un ictus embólico.
El riesgo de ictus asociado a la FA aumenta con la edad. Para evitarlo. Seis formas de prevenir esta enfermedad:
  1. Conoce tu tensión arterial. La hipertensión es el principal factor desencadenante de un ictus, porque obliga al corazón y arterias a sobre esforzarse para que la sangre llegue a todas las células del cerebro.
  2. Vigila y controla tu tensión.
  3. Haz ejercicio. La actividad física es fundamental para fortalecer el corazón y mantener las arterias limpias.
  4. Dile no al sedentarismo y realiza 30 minutos diarios de trote o camina durante una hora. Sin cigarrillo.
  5. No son un secreto las nefastas consecuencias que ocasiona el tabaco en la salud, pues bien, el riesgo de sufrir un ACV se incrementa en personas que realizan esta práctica.
  6. Ojo con la balanza. La obesidad se asocia a problemas de colesterol, sedentarismo y enfermedad coronaria. Mantener en tu peso para reducir los factores de riesgo.

Cero estrés reduce el ICTUS.

Sufrir estrés de forma crónica multiplica por cuatro la posibilidad de tener un ictus. Cultiva emociones positivas; la serenidad y la calma deben ser tu mejor arma contra cualquier enfermedad.

Cerebro resistente al ICTUS.

Leer o aprender un idioma fortalece al cerebro frente a las secuelas de un ictus. Aunque esto no previene el ACV si minimizara sus consecuencias.