viernes, 28 de septiembre de 2018

Historia de los perfumes


Pocas cosas nos hacen sentir tan bien como estar en forma. De hecho, podemos decir que hay solamente una cosa que se puede equiparar a la sensación de bienestar que nos produce estar sanos y bien alimentados: un olor agradable. Por eso vamos a hacer un repaso a la historia de los perfumes hasta el punto en el que se encuentran hoy.

El origen de los perfumes


Según se ha podido comprobar por los documentos que se conservan, el uso de colonias y aromas se remonta a hace miles de años, principalmente en ofrendas hechas a las deidades paganas. No obstante, en la época de esplendor de Egipto como potencia mundial se comenzó a generalizar el uso de aromas de modo cosmético. Comenzaron a utilizarse cremas perfumadas para el pelo y flores para aromatizar los baños.

Los griegos más adelante empezaron a tomar por costumbre aplicarse distintas esencias en cada parte del cuerpo después de visitar las termas, y los romanos ponían en su cama pétalos de rosa para darle un olor fragante a sus sueños.

La revolución del alcohol y su importancia con los perfumes


Cuando los químicos árabes descubrieron la destilación de los alcoholes, la perfumería entró en un punto absolutamente revolucionario. Al almizcle y las aguas de flores le siguieron otro tipo de aromas, más o menos apreciados en función de la etapa de la historia en la que miremos.

Sin embargo, la caída del Imperio Romano y la llegada del oscurantismo y las supersticiones por parte de la Inquisición católica, el uso de las colonias cayó casi en desuso, limitándose a algunos nobles. Algo de tiempo después, las campañas militares en Oriente y el comercio se encargó de volver a traer nuevos aromas, como los apreciados perfumes de esas tierras.

El perfume moderno, características


La perfumería moderna y el concepto de perfumes modernos tuvo lugar durante el Renacimiento, con la llegada de nuevas técnicas para extraer los aceites esenciales de las plantas y la destilación del alcohol. Francia no tardó en convertirse en una referencia para la perfumería, en parte obligada por los malos olores que había en sus principales ciudades, para lo que se utilizaban perfumes con el fin de disimularlos.

Se cuenta que Napoleón era un gran amante de los perfumes, lo cual dio pie a una industria floreciente que desde entonces no ha dejado de crecer. Los maestros perfumeros dejaron de ser artesanos independientes para convertirse en pequeñas empresas, y más adelante en grandes compañías, con perfumes míticos y marcas conocidas y recordadas a pesar de los años.

Por ejemplo, los perfumes Chanel son un ejemplo de lo mítico que puede llegar a ser un aroma y una marca. Desde que en los años 20 del siglo pasado su creadora empezara su andadura como empresaria del mundo de los perfumes, y a pesar de hacer más de 40 años que Cocó Chanel murió, sus creaciones, como el mítico Nº 5, siguen siendo todavía las fragancias más vendidas del mundo, dando lugar incluso a exposiciones y campañas publicitarias protagonizadas por iconos del mundo de la moda y el cine.